Monday, September 29, 2014

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Como animales que somos, nacimos. Un día de un mes de un año. Fecha que siempre recordamos porque representa nuestra edad, el tiempo que llevamos viviendo y contando experiencias.
Y como animales que somos, crecemos. Cada día crecemos un poquito más, nos alejamos más y más de ese día de ese mes de ese año en que nacimos.
Pero está bien, porque todos crecemos al mismo tiempo. Nadie decide porque sí que se va a quedar en equis momento de su vida porque no quiere crecer más. No, todos crecemos a la par.
Sería raro contar nuestro crecimiento en días, o semanas, así que lo contamos por años. Con cada año que pasa sumamos un número más a esa edad que marca cómo de mayores o jóvenes somos, porque sí, porque siempre es agradable celebrar el día en el que llegaste a este mundo.
Con cada año que cumplimos no sólo añadimos un número a nuestra edad, sino que a esa edad le añadimos experiencias, lecciones de vida, alegrías, tristezas… Cada año cumplido añade sabiduría a nuestro ser.
Tal vez sea cosa mía y sea la única que lo hace, pero con cada cumpleaños que pasa me gusta hacer un resumen mental de mi año pasado. Porque hacerlo en Nochevieja no va conmigo, mi año va de un cumpleaños al siguiente. Año tras años hago balance de ese año de vida que se añade a la lista, calculando si el resultado da negativo o positivo. Porque siempre viene bien saberlo para ir en una u otra dirección el año en el que entras.
Para mí, cumplir años, a parte de servir como momento de reflexión, es la excusa perfecta para los reencuentro y las reuniones. Quedas con amigos que hacía tiempo no veías, comes con la familia, te reúnes un día más con esos amigos que ves cada semana pero esta vez con un motivo extra…
Y, a lo mejor, si eres una persona afortunada, recibes un regalo de cada grupo con el que te reúnes. Aunque los cumpleaños no valen como motivo para recibir regalos, estos son sólo un suplemento.
Porque lo que importa es que la gente se acuerde de que en ese día de ese mes tú llegaste al mundo arrugado, berreando y sin saber ni quién eras.
Es automático que cumples años y ya todo el mundo se acuerda de ti, todos aparecen de la nada para desearte un buen día aunque el resto del año no sepas nada de ellos. Pero a ti te hace ilusión. Te llegan los mensajes, las llamadas... y te emocionas al ver las personas que se acuerdan de que es tu día—aunque hoy en día las redes sociales sirvan de recordatorio para el mundo.
Pero siempre están esas personas que no se limitan a desearte un feliz cumpleaños sino que deciden que mereces la pena lo suficiente como para regalarte algo por el simple hecho de existir.
¿No os parece bonito? Dar a alguien un regalo, un detalle, para celebrar con esa personas el hecho de que forme parte de este mundo. Regalamos por regalar cuando llega un cumpleaños, sin darnos cuenta de que, en el fondo, lo que hacemos podría resumirse con un “gracias por existir”.
Sí; la emoción de romper el papel, de destapar lo que esconde y ver al fin lo que va a ser tuyo de ahora en adelante es increíble. Comprobar lo mucho que alguien puede conocerte para darte el regalo perfecto para ti, ese que deseabas en secreto desde hacía tiempo, es escalofriante. Pero a veces son los pequeños gestos—un tirón de orejas, una carta, una grabación de voz, un deseo cumplido—los que más nos llenan.






Motivo número 6
para ser feliz: 










Gracias a todas y cada una de las personas que se acordaron de que un 24 de Septiembre de hace 23 años este pequeño desastre con patas llegó a este mundo. A todos los que me soportan e, incluso, llegan a demostrarme lo que me quieren a diario.Y a mi madre que, al final y al cabo, fue la que tuve que sufrir hasta que salí a la luz.
A todos vosotros, pequeñas sonrisas andantes, gracias por existir.

2 comments :

  1. Te aseguro que todo el sufrimiento valió la pena. Eres una personita muy grande pero no te lo crees. El día que te des cuenta de lo que vales no habrá límites para tí. Te queremos

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  2. A mí me hacen ilusión los cumpleaños. No es que quiera tener varios por año tampoco XD Pero a veces es algo que damos por sentado y realmente no tenemos garantías de llegar (y aquí es donde entran las historias personales).

    PD Totalmente de acuerdo con Milagros :)

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