Monday, September 15, 2014

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En tableta, tarta, galletas, bollos,  helado, batidos, derretido, bombones…
Solo, con leche, nata, pan, tortitas, gofres, café, naranja, menta, chili, fresas, virutas de azúcar…
Para tomar acompañado, en un grupo grande de personas, para compartir, para sentirte acompañado. Para inflarte los días tristes y endulzar un poco más la vida cuando todo es color de rosa.
Si existe algo en este mundo mejor que el chocolate la verdad es que ahora no caigo en qué podría ser. ¿Qué haría yo sin chocolate? Probablemente adelgazar muchísimo pero, madre, ¡no sería ni la mitad de feliz de lo que lo soy con el chocolate en mi vida!
Porque sí, el chocolate lo hace todo mejor. Nunca sobra, siempre es bienvenido.
Puede que solo sobre en esos michelines que todos tenemos, ¡pero a la mierda! La curva de la felicidad, me gusta llamarla. La de la felicidad porque es la que acumula el chocolate y todo lo relacionado con él. Cómo me gusta mi curva de la felicidad…
Que si quiero un helado de chocolate, me lo tomo. Y si me dicen que me empieza a salir barriguita pues les enseño mi amada curva de la felicidad con una sonrisa y me tomo mi helado.
Todo se ve más bonito con una onza de chocolate en la mano. O en la boca. Notar cómo se derrite entre tus dedos mientras le das el primer bocado. Primero con miedo porque sólo tienes una onza y quieres saborearla al máximo. Que no se acabe nunca. La onza de chocolate eterna…
Pero lo bonito es que termine. Que llegue un punto en el que la onza esté dentro de ti llenándote de felicidad mientras te chupas los dedos para comerte los restos. Lo saboreas, disfrutas hasta el último momento. Porque chuparse los dedos al tomarse una onza de chocolate es la mejor parte.
Relamerse, querer más, notar el calorcito en tu estómago, el sabor aún latente en tu boca, no poder resistirse a ir a por otro cachito, sólo uno más…





Motivo número 4 para ser feliz

1 comment :

  1. C H O C O L A T E. Para celebrar, para consolarte o porque sí.
    No lo he dejado ni con la intolerancia a la lactosa. Aunque sea a pequeñas dosis de felicidad, lo necesito. Y cuando quiero hartarme, lo único que he encontrado sin lactosa, son las tabletas.
    Pero hay que endulzarse la vida.

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